Moscu y San Petersburgo

Dicen que la lectura te hace viajar… Sin duda conmigo fue literal. En enero del 2016 leí el aleph de Paulo cohelo (sí, me gusta Coelho). Este libro cuenta una historia a bordo del transiberiano, para cuando llegue a la mitad ya sabía que iba a hacer ese viaje. Solo 8 meses más tarde entraba en san Petersburgo.

Los últimos días de agosto tome un bus de Helsinki a San Petersburgo. Este cruce lo hice con una amiga, que vive en Italia y nos encontramos en medio de mi viaje de 5 meses para compartir unos días. Cruzar la frontera de Rusia, no me pregunten porque, impone cierto respeto. Quizá producto de las muchas cosas que uno ve en las peliculas o de la falta de experiencias cercanas. La realidad es que, si bien tienen la sonrisa difícil y son poco amigables, el cruce en la frontera fue muy sencillo. De hecho, directamente ni siquiera me hablaron, ni  a mi, ni a nadie.

San Petersburgo

Con edificios de tamaños colosales, iglesias ortodoxas de diseños y colores únicos, y canales que atraviesan la ciudad, se convierte sin dudas en una ciudad increíble, imponente y única.

Imposible ver todas las atracciones que esta ciudad tiene para ofrecer y al mismo tiempo difícil elegir cuales ver porque todas parecen ser imperdibles. Nosotras estuvimos 4 días, y obviamente nos quedó mucho por hacer. Pero por lo menos, además de caminar horas y horas por la ciudad y probarnos los típicos gorros rusos en más de un local, pudimos visitar la iglesia del Salvador sobre la sangre derramada, el palacio de Peterhof (un poco alejado de la ciudad pero fácil de llegar y hermoso!), la plaza del palacio y la columna de Alexander, el museo Hermitage, la catedral St. Isaac (subida a la torre incluida), la catedral de nuestra señora de Kazán y la Fortaleza de san pedro y san Pablo.

A demás, hicimos un tour con realidad virtual (a la salida de la iglesia del Salvador) que permite “sobrevolar” la ciudad y verla de una manera diferente, ya que en san Petersburgo no hay edificios tan altos como para tener esa perspectiva.

Deambular por la ciudad se siente seguro, aun de noche. Si hablamos de vida nocturna, seguramente no ocuparía un puesto en el top ten, pero igualmente hay bastante gente en la calle durante la noche y la vista de la ciudad con todas sus luces amerita un paseo.

Después de unos días de enamoramiento con la ciudad nos disponíamos a irnos, con un poco de tristeza, hacia Moscú. Tomamos el tren* de la noche, 2da clase (bastante lindo y cómodo), y a las 7 de la mañana estábamos en Moscú después de haber dormido sorprendentemente bien.

* Comprar el pasaje de tren por internet no es algo sencillo, no solo por las barreras idiomáticas sino porque rebota las tarjetas de crédito extranjeras. Nosotras insistimos durante horas, probando con distintas tarjetas hasta que finalmente nos dejó, ¡persevera y triunfaras!(esto no aplica para 3ra clase jajajaja)

Moscú

Desde la estación de tren, tomamos el subte y poco después salimos cerca del hostel al que íbamos muy muy cerca de la legendaria plaza roja. Dejamos rápidamente nuestras cosas y salimos a caminar. Y Cuando creíamos que san Petersburgo era insuperable, apareció Moscú. Alcanzó hacer 100mts para que se nos pusiera la piel de gallina (a pesar de que hacía calor). Esa calle que lleva a la iglesia típica de toda postal de Moscú es inmejorable, lo tiene todo… cruza por arriba el rio, la iglesia al frente, el kremlin al costado y la vista de los diferentes estilos de construcciones que conforman Moscú.

Al llegar a la plaza roja nos invadió la desilusión al ver que había en el medio, y ocupándola TODA, un estadio montado porque justo esos días había un festival cultural internacional. Solo 10 minutos después estábamos diciendo que suerte que teníamos de haber llegado durante el festival ya que todo era una fiesta y la decoración de los espacios principales parecía sacada de un cuento. Por lo que mi experiencia en Moscú es un poco fuera de lo normal. Nos pasamos gran parte de los dos primeros días viendo espectáculos de danza y música por la calle. Moscú tiene muchas atracciones, pero al estar geograficamente concentradas, no se necesita tanto tiempo como en San Petesburgo para recorrerlas .

Hicimos el free walking tour, cosa que recomiendo hacer en todas las ciudades, visitamos la catedral de san Basilio, el kremlin, los jardines de Alexander y otras Iglesias y galerías que quedaban de camino. ¡Todo más que hermoso!

Algo para no perderse, son las estaciones de subte. Si bien hay un tour organizado por las estaciones que cuesta 20 euros aprox, se puede buscar en internet el listado de las mejores estaciones para visitar y hacerlo por cuenta propia por 0,50ctvs. Un dato importante, no lo hagan en horas pico por dos motivos: 1) no van a ver la estación porque es una multitud de gente y 2) los van a pasar por arriba.

En cuanto a vida nocturna no pudimos encontrar mucho tampoco, pero puede haber influido que llegamos de domingo. Igualmente tuvimos nuestra nota de color… salimos a tomar algo y cuando volvimos nos habían dejado afuera del hostel. Si, habían cerrado la Puerta y no había nadie en la recepción. Paso más de una hora hasta que alguien nos abrió (cuando la recepción decia ser 24hs), y al día siguiente, cuando me queje, el de la recepción me dijo que no eran horas de volver jajajaja así que, por las dudas, mejor pregunten antes de salir.

Las mujeres de Moscú, además de ser hermosas, se visten con una elegancia que verdaderamente impacta. Pero no es lo único que impacta, aunque no lo crean, tanto en Moscú como en san Petersburgo, en general, la gente no huele tan bien. El primer día en el hostel tuvimos que dejar la Puerta de la habitación abierta y era solo de mujeres….

En conclusión, dos ciudades que, sin ninguna duda, a pesar de las dificultades para comunicarse, merecen ser visitadas.

Para los que estén interesados en el transiberiano, ¡los invito a seguir leyendo acá! o si no lo hiciste todavía, mira la ficha técnica de Rusia con toda la info general del país acá.

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