Fez y un paso por Marrakech

Después de pensar por casi 4 meses si ir o no a unos de los destinos que mas soñaba con conocer decidí dejar todo lo que me habían dicho de lado y comprar ese pasaje que tanto quería de Madrid a Fez. Aparentemente al llegar me iba a encontrar con una especie de agujero negro en donde a todas las mujeres que viajan solas les suceden cosas terribles y del que eventualmente ni siquiera se vuelve. Por suerte, no era la primera vez que escuchaba el famoso: "mira que ahí sola no se puede ir" y sabia por experiencia propia que es algo que se debe tomar con pinzas. Pero en este caso me había sorprendido la cantidad de personas que me lo habían dicho en distintos países al punto de que casi decido creerlo. Afortunadamente, no lo hice.

FEZ

Es muy difícil decir que en verdad viajo sola, porque la mayoría de la veces termino conociendo gente con la que comparto bastante tiempo en cada destino. Y esta no fue la excepción. Mientras abordaba el avión empece a hablar con un chico español que también viajaba solo y con el cual compartí gran parte de mis siguientes días.

Al llegar al aeropuerto de Fez el miedo que podía tener se disolvió automáticamente. No se que fue exactamente lo que vi, pero me dio la sensación de estar en un lugar seguro. A ver, no voy a decir que es Suiza, y tampoco se lo recomendaría como destino a una mujer que viaja sola por primera vez, pero aun así me parece un destino excelente para cualquiera que tenga un poco de experiencia y sentido común.

Tomamos el bus local para ir del aeropuerto a la ciudad, hacia MUCHO calor y yo por respeto a las costumbres locales estaba con pantalón largo y remera manga corta. El bus nos dejo un poco lejos del centro (medina) y decidimos caminar...y caminar...y caminar durante casi una hora, con todo el equipaje a cuestas, los 40 grados  y al sol. Cuando ya faltaba poco para llegar, nos separamos porque íbamos a hostels distintos. Camine sola por esas calles que son un estimulo a todos los sentidos, y tanto me encantan!. Llenas de olores, colores, ruido, cosas, gente, animales vivos y muertos, motos, etc.

Para llegar al hostel tuve que meterme por unas calles que parecen pasillos, y no muy transitadas, pero aun así me sentí bien. El hostel era super agradable y había bastante gente. El chico que trabajaba ahí fue siempre muy amable y dispuesto a ayudar. Después de unas horas y cuando ya había bajado el sol volví a salir, me reencontré con el español y recorrimos de noche toda la medina. Visitar Fez es como viajar en el tiempo, todo es de otra época, es realmente fascinante. Si bien hay turismo, no es algo invasivo, o al menos, comparado con otras ciudades.

Aun si hubiera estado completamente sola, la medina se siente segura. Hay mucha gente caminando y muchos negocios abiertos, aun de noche. Tampoco estoy segura de que sea peligroso andar por las zonas periféricas pero sin duda se puede volver bastante incomodo, y sobre todo para una mujer sola. Yo no lo haría y no lo recomiendo.

La gente local ofrece ayuda constantemente, pero en el 99% de los casos les van a querer cobrar por esa ayuda. Solo hay que estar atento y no creerles cuando alguien se ofrece a acompañarlos o a darles algo gratis, porque, nada es gratis y menos ahí. Si alguno estuvo en Egipto, esto no es ni la mitad de agresivo, por lo que, con responder de manera firme o simplemente ignorarlos no se tiene mayores problemas. Lo peor que se puede hacer es mostrarse perdido o inseguro.

La comida no es super condimentada, y todo tiene un sabor a casero. El plato típico es el cordero o el pollo acompañado con arroz, vegetales o cuscus, y siempre acompañado con una gran vaso de te. Comer es bastante barato, solo se debe pelear un poco los precios. En el restaurante donde comimos varias veces tenían 3 menúes diferentes. O mejor dicho iguales, pero con 3 precios diferentes que entregaban según la cara del turista.

Al día siguiente volvimos a recorrer la medina y un hombre local nos termino haciendo "un tour" a través de algunas casas para terminar en un terraza en el medio de la medina desde la cual nos mostraba todos los puntos destacados. Después de eso tuvimos que forzosamente visitar dentro de una casa el lugar donde hacían las famosas y típicas alfombras y cuando nos dejo ir, obviamente tuvimos que darle plata, pero bien valió la pena y de cualquier forma fue poco.

Después visitamos la famosa puerta azul, las curtiembres (que a pesar del olor desagradable valen la pena ver), luego fuimos a una de las mezquitas mas antiguas y terminamos entrando en una parte cerrada al publico gracias a que nos encontramos con un hombre español que había venido en el mismo avión y que ya había estado otras veces ahí.

Mas tarde fuimos a comprar a la estación de tren los pasajes para viajar a Marrakech al día siguiente (ya que el recepcionista del hostel insistió en que era la mejor alternativa para viajar), después de comprarlos, caminamos bastante hasta llegar al mall que contrasta mucho con lo que a 10 minutos se ve en la medina, este bien podría ser un mall de cualquier parte del mundo con su pizza hut y burguer king.

De ahí, nos fuimos en un taxi, previo regatear el precio, a las ruinas de las Tumbas Meriníes que están en lo alto de la colina El-Kolla. Es un gran lugar para ver como va cayendo la noche sobre la ciudad y el acceso es muy sencillo.

Volvimos a pie a la medina, y una vez mas fuimos al restaurante del que ya nos habíamos hecho habitúes, cenamos y no muy tarde nos fuimos a dormir para arrancar por la mañana el largo viaje a Marrakech.

Llegue a la estación con otro chico polaco que conocí en el hostel, y con el que ya habíamos pasado juntos el día anterior. Esperamos al español y nos tomamos los 3 el tren. Un tren que tardo unas 7 horas en llegar si no me acuerdo mal, pero que a mi se me paso muy rápido, probablemente porque nos la pasamos hablando gran parte del viaje. Una de las cosas mas lindas de viajar, sin duda son esas conversaciones profundas que se entablan con los desconocidos que nos cruzamos en el camino, y que siempre nos terminan dejando algo.

Marrakech

Llegamos a Marrakech, una ciudad muy distinta a Fez, mucho mas en el presente que en el pasado. Desbordada de turistas y con demasiado show montado para eso. Ademas dentro de la medina es una ciudad y fuera es otra completamente diferente. Si bien en Fez también se nota una diferencia, ésta es mucho mas marcada.

Tomamos un taxi al hostel que nos dejo a la entrada de la medina y después de dar un par de vueltas a pie finalmente lo encontramos. Un poco cargado y parecía poco ventilado, pero nada que no se pueda soportar. Dejamos todo y nos fuimos a pasear.

Después de recorrer la medina un poco a pie y tomar uno de los famosos (deliciosos y baratos) jugos de naranja recién exprimidos en uno de los 20.000 puestos que venden jugos en la plaza, decimos tomar el paseo turístico típico en carruaje. Fundamentalmente, porque seguía haciendo mucho calor,  la cantidad de gente en la calle era demasiada, y algo no menor, el paseo era extremadamente barato después de regatearlo (creo que unos 10 euros total por una hora los 3, pero si o si hay que pelearlo porque al principio nos pedían 30).

Marrakech marruecos

Saliendo desde el final de la plaza, nos pasearon por los principales puntos fuera de la medina y nos dieron información básica, muy básica, sobre cada uno de los lugares.

Cuando termina el paseo en la plaza hay que estar atento a todos los que están con los monos, loros, serpientes, etc., ya que en cuanto uno los mira sin darte cuenta podes tener a los animales encima, y obviamente te quieren cobrar. Solo con evitar mirarlos se evita el problema.

Volvimos a la medina, dimos una vuelta, nos despedimos del español y nos fuimos a comer a la plaza.

En la plaza hay todo tipo de espectáculos y la cantidad de gente es impresionante, tanto locales como turistas. Es algo muy único de ver, que estimula todos los sentidos y que sin duda vale la pena.

Después de pasear un poco volvimos al hostel para arrancar al día siguiente el largo camino al desierto del Sahara.

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