El Desierto del Sahara, Legzira Beach y Tiznit

Tour al Sahara

Nos despertamos a eso de las 5am para poder darnos una ducha y desayunar, porque a las 6 de la mañana nos venian a buscar para empezar el tour de 3 días y 2 noches que contratamos la noche anterior. El tour lo pague, en el hostel, creo que 75euros (alojamientos, transporte, desayuno y cenas incluido). Si bien, no me pareció caro, en el mismo grupo había gente de otros hostels que lo había pagado 50, o sea, peleen mucho el precio( yo lo pelee de 100 que me pedía inicialmente).

Salimos del hostel, el polaco, otro chico canadiense (que conocí en Tailandia en otro viaje en enero y se sumo para hacer esto 3 horas antes de partir) y yo. El grupo total del tour era de 16 personas.

Salimos y la primera parada fue en un punto panorámico maravilloso un poco después del amanecer.

Cada persona del grupo tenia un versión diferente de lo que incluía el tour, así que era todo como una sorpresa. Además el chofer (Hussain), que se suponía también guía, no hablaba inglés. Por suerte para todos, hablaba un poco de español, así que yo hacia de traductora informando los próximos pasos.

El principio del recorrido es bastante vistoso con diferentes colores y montañas, después hay muchos tramos de la nada misma...por suerte, porque la forma de manejar de todos es un poco arriesgada, aun en caminos de montaña. Si bien, algunas maniobras nos dejaban sin aliento, tengo que reconocer que nos terminábamos riendo cuando nos hacia sacudir pasando algún auto o en alguna curva y al escucharnos gritar, con un acento muy gracioso, se reía y decía "I'm so, I'm so!"

La segunda parada fue en la "ciudad" que se uso de escenario para muchas películas, Ksar Ait Ben Haddou. Esta en el medio la nada y es todo muy precario, pero un lugar muy encantador. Por todos lados están las fotos y los nombres de las películas que se filmaron ahí.

Después, nos llevaron a almorzar a un lugar muy caro para lo que es marruecos, como suele pasar en todos los tours. Pero, era tan absurdo el precio que decidimos ir a buscar algún otro lugar en los únicos 100 metros construidos que rodeaban este restaurante (porque el resto era todo desierto y ruta). Comimos y ya seguimos viaje directo al hotel, entre dos montañas y un río, donde cenamos y pasamos la noche.

Un problema de comunicación fue que no avisaron la hora en que salíamos, ni la hora del desayuno, por lo que, prácticamente me lo perdí (yo y unos cuantos mas), solo llegue a agarrar un café con leche y una especie de pan con mermelada, pero fue suficiente.

Emprendimos la segunda parte del viaje. La primera parada fue similar a la del día anterior, un punto panorámico con los colores del amanecer que hacían ver todo bastante rojizo, el aire se sentía fresco y limpio, y el silencio era espectacular.

Después de eso, unas 3 horas de viaje hasta llegar a lo que ellos llaman el oasis. Una gran zona de mucho verde a los lados de un pequeño brazo del rió, donde, debido a que en esa zona se ensancha un poco mas, permite toda esa vegetación.

Ahí, cada familia tiene asignada una porción de tierra para producir sus alimentos, y en las casas, por supuesto también se hacen las típicas alfombras. Hicimos una visita, nos mostraron los distintos tipos de alfombras y hasta nos explicaron y mostraron un poco como se hacen. Nos ofrecieron un poco de te (porque es parte de la tradición), y después de intentar por un rato vendernos alguna de sus creaciones, nos dejaron ir.

Pero el tour de compras también incluye un negocio que vende todo tipo de pañuelos para cubrirse la cabeza, por lo que, primero enseñan a hacerse el turbante y después todos terminan comprando un pañuelo para usarlo, mas tarde, en la caminata en camello.

Seguimos viaje hacia la garganta del Todra, un cañón bastante espectacular y de una altura impactante, sobre todo al ver varias personas escalándolo, colgados de las rocas.

IMG_3792 (2)

El rió que pasaba esta casi seco, pero todavía corre un poco de agua muy muy cristalina. Después de eso, fuimos a almorzar y esa ya fue nuestra ultima parada antes del famoso desierto del Sahara.

Cuando ibamos llegando, los infinitos diversos colores de las dunas es algo realmente maravilloso. Hay dunas casi rojas, otras totalmente amarillas y algunas que parecen blancas. Después de andar bastante llegamos a un punto en donde hay algo así como una casa grande en el medio de la mismísima nada. Ahí frenamos, nos pusimos los turbantes, nos dijeron que solo lleváramos lo que necesitábamos para pasar la noche (el resto se quedaba en la camioneta), cruzamos la ruta y al otro lado, pacientemente y en fila,nos esperaban los camellos.

Cada uno se subió a un camello y empezamos a andar camino a la carpa donde íbamos a pasar la noche. A mitad del recorrido, nos dejaron bajar unos minutos para contemplar esa belleza, correr por la arena y sacar algunas fotos; pero, al grito de "se viene una tormenta!" nos pidieron que subiéramos de nuevo a los camellos para intentar llegar cuanto antes a la carpa.

Esa segunda mitad del camino fue simplemente alucinante. Nunca me imagine que iba a ver llover en el desierto. El viento era fortísimo, la arena que volaba era increíble y apenas dejaba ver unos metros mas adelante, y como si con eso no alcanzara, llovía. Los camellos, que van en fila, ya caminaban medio de costado y se quejaban bastante.

Finalmente, mojados y llenos de arena, llegamos. Entramos a la carpa que estaba con poca luz, llena de alfombras, telas colgantes por todos lados y algunos gatos. Nos acomodamos un poco y al poco tiempo nos sirvieron la cena.

Prácticamente no se veía lo que comíamos, pero tampoco había mucho para comer jajaja De cualquier manera, la comida no era el objetivo de esta excursión. Para cuando terminamos de comer ya había dejado de llover y la noche estaba estrellada.

Salimos y la única luz afuera era la de la luna, lo cual hacia la aventura de "ir al baño" un poco mas interesante, ya que había que encontrar un lugar atrás de alguna duna, pero a la vez cualquier sombra era imposible de identificar, lo que hacia querer volver al grupo lo mas pronto posible. La mayoría nos quedamos afuera hasta tarde, simplemente observando esa maravilla con la intensidad que se pone en los momentos que se sabe que son únicos, o que al menos, las posibilidades de que vuelva a suceder son muy pocas.

Habré dormido unas 3 horas sobre los colchones pelados que estaban en el piso de la carpa (algunos directamente sobre la arena), y a las 5 nos levantaron para volver. Todavía de noche, subimos a los camellos y emprendimos el regreso.

Un momento extremadamente bello, en silencio, apenas se veía y el aire aún estaba bastante fresco. Poco a poco empezó a aclarar, y a cada segundo la vista se tornaba aun mejor. A mitad de camino se empezaba a sentir la incomodidad de andar en camello jajajaj y se sumaban las molestias musculares de la hora casi y media andada el día anterior, pero bien valía la pena. En ese momento, cuando ya no sabia donde o como poner las piernas para que no me pesaran, me di cuenta que había dejado mi calza favorita, con la que había estado en la lluvia el día anterior, secándose en la carpa. Una gran perdida, pero dicen que donde se deja algo se vuelve, así que tal vez.....

Llegamos al borde de la ruta dos minutos antes del amanecer. Fue uno de los mejores amaneceres que vi, realmente emocionante, un amanecer de esos que la belleza es tal que se pone la piel de gallina. Una vez que el sol estuvo completamente afuera, nos despedimos de nuestros camellos, cruzamos la ruta y volvimos a la casa a la que habíamos llegado el día anterior, donde nos esperaba el desayuno.

Emprendimos el regreso y ya solo paramos dos veces, una para comer, y otra, porque el atardecer era un espectáculo, y por este beneficio de poder comunicarme con el conductor, pude pedirle de parar 5 minutos y acepto. Después de unas 10 horas de viaje llegamos de vuelta a Marrakech.

Una vez en el hostel, nos cambiamos, cargamos nuestras espaldas con las mochilas y decidimos ir a la estación a tomar el bus nocturno a la ciudad mas cercana a la playa que queríamos conocer.

Legzira Beach y Tiznit

La ciudad mas cercana a la playa de Legzira, a la que se puede llegar en bus, es Tiznit. Llegamos como a las 5 de la mañana. Era de noche, y Tiznit es una "ciudad" pequeña, fue un milagro conseguir un taxi en la calle. Llegamos al hotel en 5 minutos, creo que eramos los únicos. El dueño nos recibió y me hizo reír porque cuando le dimos los pasaportes me pregunto si nos habíamos conocido por internet, al ver Polonia, Canadá y Argentina jajaja (a lo que obvio le dije que no, porque con esa simple pregunta estaba en juego toda mi reputación en ese lugar). Dormimos un par de horas, desayunamos y nos tomamos un taxi a la playa que estábamos ansiosos por visitar.

En el medio de una ruta, después de unos 25 minutos de andar, el taxi freno y nos dijo que habíamos llegado. Bajamos en el medio de la nada, y una vez que el taxi se fue, nos empezamos a preguntar como íbamos a volver. Imaginábamos que era un lugar muy turístico, pero, por suerte para la belleza del lugar, no lo era tanto. De cualquier manera, justo había dos personas que nos dijeron que una vez por hora pasaba un bus que iba de vuelta a la ciudad. Caminamos unos metros y la vista fue increíble!

Esa playa es un sueño hecho realidad, con rocas anaranjadas, rojizas y las pequeñas dentro el aguas casi violetas. El agua de un color azul intenso, y la playa super super ancha con una continuación de acantilados interminables. Y lo mejor de todo, estábamos solos! hay 2 tipo b&b y 2 o 3 barcitos sobre la playa, pero no veíamos gente. Para el medio día estábamos muy contentos disfrutando de nuestra primer cerveza en Marruecos, que no es algo tan fácil de encontrar, y donde venden es muy cara en relación a lo demás.

Nadamos en ese maravilloso mar de olas grandes y fuertes, disfrutamos de la playa, tomamos otra cerveza y lamentablemente nos tuvimos que ir porque nos habían dicho que el ultimo bus era a las 5, y claramente no podíamos perderlo.

Subimos, y algo que me llamo la atención fue que, a pesar de estar lleno, yo era la única mujer. No me incomodó, pero en lugares así, tan poco turísticos, sepan que pasan estas cosas, inclusive por las calles de Tiznit, aun estando con alguno de los chicos, me han dicho cosas. Repito que nada terrible, pero particularmente en esta ciudad si pueden no estar 100% solas (por comodidad) mejor.

Llegamos a Tiznit, descansamos un rato y cuando ya estaba mas fresco fuimos a cenar y a caminar para ver un poco de su mercado. La actividad principal parece ser la venta de cosas hechas en plata, y algunos productos como cremas y perfumes hechos a bases de cosas naturales. No hay nada muy particular para ver en la ciudad, creo que lo que mas llama la atención es que la tradición es mas fuerte que en otras partes, se ven muy muy pocas mujeres y todo parece de 80 años atrás...lo cual la hace especial.

Esa noche yo tenia que irme a Rabat para tomar mi vuelo de vuelta a Madrid el día siguiente, el bus era a las 2am. Por internet no se podía comprar el pasaje, y no hay una terminal de bus. El bus pasa por la puerta de la oficina comercial de la empresa y levanta a la gente. El chico de polonia se iba a ir 2hs antes que yo para Casablanca. Se fue y a la hora volvió diciendo que el no había podido subir porque estaba lleno, lo cual me preocupo de que pudiera pasar también con el mio. Fuimos los 3 hasta la oficina, que estaba cerrada pero tenía un número de teléfono en la puerta, y un hombre de un restaurante que estaba cerca, amablemente, llamó e hizo que venga alguien a abrir la oficina a la 1 de la mañana. En ese momento le vendió un tickect al chico de polonia para el bus siguiente, pero me dijo a mi que el bus que yo pensaba tomar, venia siempre completo porque viene desde el Sahara, y que el próximo era muy tarde y no iba a llegar a tiempo a Rabat. Y ahí empezaron mis 20 horas de estrés.

Me dijo que me tomara un taxi compartido hasta Agadir, que desde ahí salían buses a Rabat todo el tiempo. Así que volvimos el canadiense y yo al hotel (a pie porque obviamente no había taxi), y confieso es un poco inquietante el cero movimiento que hay. Para colmo paso un auto y se puso a la par nuestra, me dijeron algo, pero no respondimos y se fueron.

Hice mi mochila, hicimos tiempo 2 horas y a las 5 de la mañana salimos otra vez  para ir hasta la parada de taxi, que por suerte no era tan lejos. Todavía era de noche y justo mientras caminábamos se empezó a escuchar el rezo en toda la ciudad. Llegamos a la parada que es una playa de estacionamiento. Había pocos autos pero uno por suerte me gritó Agadir.

Ya tenia 2 personas adentro, o sea que solo debíamos esperar por dos mas, porque sí, en los autos van 6 personas, cual sardinas, pero 6. Por suerte para mi había una mujer. Me despedí de mi amigo y me metí en el taxi. Creo que esperamos una media hora hasta que se lleno y el viaje duro el doble de lo que me habían dicho. Cuando llegamos a Agadir me tuve que tomar otro taxi hasta las estación. Ya eran casi las 9 y en la estación me dijeron que no había buses directo a Rabat, que tenia que ir primero a Casablanca y de ahí tomar a Rabat, pero que iba a llegar bien.

Se suponía que a las 3 llegaba a Casablanca, y de ahí era una hora mas hasta Rabat. Yo tenia que llegar al aeropuerto a las 6 así que parecía estar en horario. Me vendieron hasta Rabat, solo tenia que cambiar de bus al llegar a Casablanca.

Terminó llegando a las 4 a la estación, porque la entrada a la ciudad de Casablanca fue un caos. Cuando el bus estaba estacionando, ya había un hombre que me miraba y gritaba como un loco Rabat sin parar, el conductor me hizo seña que me fuera con él porque el bus a Rabat ya se estaba yendo. El que gritaba, se colgó mi mochila y me dijo que corra al otro bus, que ya estaba en movimiento saliendo de la estación con la puerta abierta. Me dijo que suba y eso hice, y me quede en la puerta hasta que vi que tiro mi mochila adentro del porta equipaje.

IMG_4150

Ni siquiera puedo recordar en que idioma me hablaba, pero nos comunicamos perfecto. En ese momento lamentaba no haber estado preparada para filmar esa secuencia porque fue algo único, el bus siguió con la puerta abierta varias cuadras y seguía subiendo gente a los saltos. Este bus, a diferencia del anterior, estaba bastante destruido y hacia calor adentro. Pero bueno, la hora que se suponía hasta Rabat fueron 2, por lo que termine bajando del bus 6:15.

Para mi sorpresa, a pesar de estar en la capital, no conseguía un taxi que me lleve al aeropuerto. Primero, ninguno me entendía, y después de hacer la mímica con los brazos de ser un avión, uno me entendió pero me pedía una fortuna para llevarme. Peleamos un poco y me termino llevando por 15 dolares, una vez que acordamos eso discutían entre ellos quien me llevaba, a lo que yo les gritaba que si no salíamos ya no llegaba. El aeropuerto estaba casi a media hora. Mi check-in cerraba a las 19hs, llegue al aeropuerto 18:55, prácticamente me tire del taxi y corrí hasta el aeropuerto, casi temblando a las 18:58 entregue mi pasaporte. Felizmente, todos me dejaron pasar primero porque ya estaban abordando mi vuelo. Y así de agitada deje Marruecos, un país alucinante al que, a pesar de toda su locura, ya quiero volver.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *